Nota: Los datos reflejan las medias móviles de 30 días de los diferenciales del brent.
Fuentes: Cálculos de Vanguard, basados en datos de Bloomberg, a 16 de marzo de 2026.
Además, ha desencadenado una de las mayores interrupciones en el suministro de petróleo de las últimas décadas, centrada en el cierre efectivo del estrecho de Ormuz. Aproximadamente el 20 % del comercio mundial de petróleo por vía marítima —y una proporción similar de gas natural licuado— circula a través del estrecho, lo que convierte la duración de la interrupción en el factor determinante de nuevas subidas de los precios de la energía. Los precios a corto plazo se han disparado ante la reducción del suministro.
Es importante señalar que, si bien los diferenciales del brent a corto y largo plazo —indicadores clave de las condiciones de la oferta y la demanda y de las primas de riesgo geopolítico— se han alineado más desde el inicio del conflicto, la respuesta en los tramos más lejanos de la curva ha sido comparativamente moderada.
El contrato del brent a 36 meses ha subido muy poco desde finales de febrero, en comparación con el repunte mucho mayor del contrato a corto plazo. Esta divergencia sugiere que, a pesar de la gravedad de la perturbación a corto plazo, los participantes en el mercado siguen esperando una resolución relativamente rápida en lugar de una pérdida de suministro duradera.
Dicho esto, un brent por encima de los 100 USD ya no se considera un escenario extremo. El contrato del brent a corto plazo cotizó por encima de los 100 USD desde el 12 hasta el 17 de marzo, y un período prolongado de petróleo a más de 100 USD podría lastrar el crecimiento y avivar la inflación en Estados Unidos, la eurozona y Japón.
La crisis del petróleo está repercutiendo directamente en los precios macroeconómicos generales a través de las fluctuaciones de divisa provocadas por los términos de intercambio, el aumento de los tipos de interés a corto plazo y el repentino incremento de las expectativas de inflación. La persistencia de los elevados precios del petróleo, las preocupaciones sobre el crecimiento económico y el endurecimiento de las condiciones financieras están complicando las perspectivas de la política monetaria.
A medida que se desarrollen los acontecimientos, los mercados del petróleo seguirán siendo un barómetro fundamental del riesgo de escalada. Para los inversores, el mensaje no cambia: los períodos de tensión geopolítica pueden provocar movimientos bruscos e inquietantes de los precios, pero la disciplina y una perspectiva a largo plazo siguen siendo esenciales en un contexto de mayor volatilidad.