La crisis del petróleo complica las perspectivas de los bancos centrales
Lectura de 3 minuto(s)
Macroeconomía

La crisis del petróleo complica las perspectivas de los bancos centrales

¿Qué harán los bancos centrales ahora que la subida de los precios del petróleo, impulsada por el conflicto de Oriente Medio, está provocando estanflación a nivel mundial?

Puntos clave

  • Los precios del petróleo, situados por encima de los 100 $, están impulsando la inflación y, al mismo tiempo, ralentizando el crecimiento, lo que deja a los bancos centrales enfrentándose a una situación de estanflación que ejerce presión tanto sobre la renta variable como sobre la renta fija.
  • El BCE y el Banco de Inglaterra están más expuestos a los riesgos de inflación impulsados por los precios de la energía, y ahora se inclinan por mantener los tipos de interés más altos durante más tiempo.
  • Aunque los bancos centrales puedan pasar por alto la conmoción inicial, la preocupación ante la posibilidad de que la inflación se consolide a través de los salarios y las expectativas hace que probablemente opten por actuar con cautela.

 

“El conflicto en Oriente Medio ha llevado a los bancos centrales mundiales a un terreno incómodo. Con los precios del petróleo en niveles elevados, los bancos centrales se ven obligados a gestionar el clásico choque estanflacionario, en el que la inflación acelera mientras el crecimiento desacelera.”

Jumana Saleheen

Vanguard European Chief Economist

 

El conflicto de Oriente Medio ha empujado a los bancos centrales de todo el mundo a un terreno incómodo. Los precios del petróleo han superado los 100 $ por barril desde el inicio del conflicto y se prevé que se mantengan elevados en las próximas semanas. Esta situación hace que los bancos centrales se enfrenten al reto de cómo responder cuando la inflación se acelera y el crecimiento se ralentiza al mismo tiempo.

Se trata de un crisis típica de estanflación. Las subidas del precio del petróleo afectan a los consumidores y a las empresas de forma casi inmediata. Los conductores lo notan en el surtidor, el coste del transporte de mercancías aumenta y las presiones sobre los precios comienzan a extenderse por toda la economía. Los hogares y las empresas, obligados a pagar más por la energía, tienen menos para gastar e invertir, lo que frena la demanda y ejerce presión sobre el crecimiento económico.

Los bancos centrales se ven arrastrados en direcciones opuestas. Una mayor inflación implica un endurecimiento de la política monetaria, pero una desaceleración del crecimiento implica cierta flexibilización. Esta combinación de alta inflación y bajo crecimiento podría afectar negativamente tanto a la renta variable como a la renta fija.

El cálculo de las próximas decisiones de política monetaria

La Reserva Federal estadounidense (la «Fed»), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ) abordaron explícitamente la crisis energética en sus declaraciones de abril.

El BCE, dada su dependencia de las importaciones energéticas, es especialmente sensible al impacto de esta crisis. Aunque no es nuestra hipótesis central, esta sensibilidad podría llevar al BCE a revertir un ciclo de recortes de tipos que redujo el tipo de la facilidad de depósito del 4 al 2 % entre junio de 2024 y junio de 2025. Ya hemos revisado nuestras perspectivas de política monetaria para el Reino Unido, y ahora esperamos que el BoE mantenga el tipo de interés bancario en el 3,75 % en lugar de realizar dos recortes de un cuarto de punto en 2026, como habíamos previsto antes del conflicto.

Cómo han cambiado nuestras previsiones para los bancos centrales

Notas: Las previsiones se refieren a los tipos de interés oficiales a finales de 2026. La previsión de la Fed refleja el valor medio redondeado del rango objetivo de tipos de la Fed.

Fuente: Vanguard.

Consideramos que la política monetaria estadounidense es prácticamente neutral, ya que el tipo de interés oficial no estimularía ni restringiría la actividad económica. Aunque seguimos esperando un recorte de los tipos de un cuarto de punto en 2026 desde el rango actual del 3,5-3,75 %, los riesgos se han desplazado hacia un período más prolongado de inercia mientras se desarrolla el conflicto.

El efecto del repentino aumento de los precios de la energía y los desfases de la política monetaria

Todo es, fundamentalmente, una cuestión de tiempo. Mientras que los precios de la energía pueden dispararse de la noche a la mañana, la política monetaria actúa con cierto retraso. Para cuando los tipos de interés más elevados moderen la demanda —y, por extensión, el aumento de los precios—, es posible que las presiones inflacionistas ya se hayan afianzado. La práctica convencional ha sido no reaccionar ante este tipo de perturbaciones de la oferta, pero los bancos centrales no pueden ignorar los posibles efectos en cadena. Si una mayor inflación lleva a los trabajadores a exigir salarios más altos, lo que genera presiones más amplias sobre los precios, una perturbación temporal podría acabar prolongándose. Por ello, esperamos que los bancos centrales actúen con cautela a la hora de contener la inflación.

La trayectoria dependerá del punto de partida de cada banco central. Dado que la inflación se ha acercado a su objetivo del 2 % en los últimos meses y que el mercado laboral se mantiene estable, el BCE se encuentra en una posición más sólida para hacer frente a una crisis inflacionista que en febrero de 2022, cuando la inflación ya se situaba en el 6 % y el mercado laboral estaba en tensión. Este reciente historial podría hacer que la política monetaria mantenga un delicado equilibrio entre la subida y el mantenimiento de los tipos, con el recuerdo aún fresco del repunte de la inflación.

Suponiendo que los precios del petróleo se sitúen en un rango de entre 90 y 100 $ por barril y que el gas natural se mantenga en una media de 60 €/MWh durante uno o dos trimestres, hemos revisado al alza nuestra previsión de inflación general del BCE para 2026, hasta el 2,5 %, mientras que hemos elevado de forma más moderada nuestra previsión de inflación subyacente, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, hasta el 2,1 %.

El BoE se encuentra en un terreno más precario. La inflación del Reino Unido lleva aproximadamente cinco años por encima de su objetivo del 2 %. La inflación subyacente se mantuvo por encima del 3 % en marzo de 2026. Los responsables políticos siguen librando la batalla anterior, aún cuando ya ha comenzado una nueva. Recientemente hemos rebajado nuestra previsión del PIB del Reino Unido para 2026 en 0,4 puntos porcentuales, hasta el 0,6 %.

El banco central estadounidense goza de mayor flexibilidad. Como exportador neto de petróleo, Estados Unidos está sufriendo, en general, un impacto menor. El encarecimiento del petróleo perjudica a los consumidores, pero beneficia a los productores nacionales. Aunque la persistente inflación de los servicios y la repercusión de los aranceles generan complicaciones, la Fed puede permitirse ser paciente. El riesgo principal es que los tipos se mantengan elevados durante más tiempo, no que la Fed endurezca su política.

El BoJ, por su parte, se enfrenta a presiones alcistas sobre los precios y a una normalización de la política monetaria, más que a la desinflación. La subida del precio del petróleo y la debilidad del yen respaldan este proceso al impulsar la inflación a corto plazo, mientras que el sólido crecimiento salarial refuerza la narrativa general de normalización.

La reafirmación de la dinámica del mercado a medio plazo

Es probable que la estanflación sea negativa tanto para la renta variable como para la renta fija. Sin embargo, suponiendo que el conflicto de Oriente Medio tenga una duración limitada, esperamos que la dinámica del mercado a medio plazo vuelva a imponerse. Asimismo, seguimos haciendo hincapié en el potencial transformador de la IA y en su capacidad para extender sus beneficios a todas las economías, tal y como analizamos en nuestras perspectivas anuales para 2026.

 

""

Eventos y webinars

Mantente al día con nuestras ideas más recientes

""

 

Información sobre riesgos de inversión

El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de ellas pueden disminuir o aumentar, y los inversores podrían recuperar menos de lo invertido. 

Información importante

Destinado  únicamente a inversores profesionales (tal y como se define en la Directiva MiFID II) que invierten por cuenta propia (incluyendo sociedades de gestión (fondo de fondos) y clientes profesionales que invierten en nombre de sus clientes de forma discrecional). En Suiza solo para inversores profesionales. No debe distribuirse al público.

La información contenida en el presente material no debe considerarse como una oferta de compra o venta ni como una solicitud de oferta para la compra o venta de valores en ninguna jurisdicción donde dicha oferta o solicitud sea ilegal, ni para ninguna persona a la que resulte ilícito realizar dicha oferta o solicitud, ni cuando la persona que la efectúe no esté cualificada para hacerlo. La información no constituye asesoramiento legal, fiscal ni de inversión. Por lo tanto, no debe basarse en este contenido para tomar decisiones de inversión.

La presente comunicación tiene fines exclusivamente educativos y no constituye una recomendación o solicitud para la compra o venta de inversiones.

Emitido en el EEE por Vanguard Group (Ireland) Limited, entidad regulada en Irlanda por el Banco Central de Irlanda.

Emitido en el Reino Unido por Vanguard Asset Management, Limited, entidad regulada por la Financial Conduct Authority.

Emitido en Suiza por Vanguard Investments Switzerland GmbH.

© 2026 Vanguard Group (Ireland) Limited. Todos los derechos reservados.
© 2026 Vanguard Investments Switzerland GmbH. Todos los derechos reservados.
© 2026 Vanguard Asset Management, Limited. Todos los derechos reservados.