El dólar estadounidense se ha debilitado en los últimos meses y la cobertura mediática ha reavivado el fantasma de una «operativa de devaluación», alimentando el temor a una mayor inflación en Estados Unidos y a una presión adicional sobre la deuda pública estadounidense.
Consideramos que esta divisa sigue una tendencia de debilitamiento gradual, pero no estamos ante una crisis del dólar. Sin embargo, las propiedades contracíclicas que el dólar ha ofrecido históricamente podrían estar menos aseguradas en el futuro.
El dólar sigue siendo históricamente fuerte y estructuralmente dominante a pesar de su reciente declive. El índice ICE U.S. Dollar (que mide el valor del dólar estadounidense frente a una cesta de otras divisas) pondera fuertemente el euro, lo que puede exagerar los movimientos del dólar cuando el euro experimenta grandes oscilaciones.
Las medidas más amplias, ponderadas en función del comercio exterior, sugieren un panorama más equilibrado. Aunque el dólar ha bajado moderadamente durante el último año, sigue estando más alto que en los últimos cinco años y, en general, más fuerte que su media a largo plazo. En nuestra opinión, el dólar sigue estando ligeramente sobrevalorado y se está ajustando desde niveles elevados, en lugar de entrar en un período de descenso sostenido.
Esperamos que el dólar siga bajando con el tiempo, reflejando la valoración y el reajuste del orden económico mundial, más que un colapso estructural derivado de una pérdida fundamental de confianza en la divisa.
El índice ponderado en función del comercio exterior muestra la verdadera historia del dólar estadounidense

Los rendimientos pasados no garantizan rendimientos futuros. La rentabilidad de un índice no constituye una representación exacta de ninguna inversión en particular, ya que no se puede invertir directamente en un índice.
Fuente: Ycharts, datos a 30 de enero de 2026.
El impulso de Europa a favor de una mayor independencia política y económica de Estados Unidos, combinado con la volatilidad de la política estadounidense, ha aumentado el incentivo para que gobiernos e inversores diversifiquen su exposición del dólar hacia otras divisas. Una de las vulnerabilidades más evidentes del dólar es la magnitud del déficit por cuenta corriente de Estados Unidos. Para mantener la fortaleza del dólar se necesitan entradas considerables de capital, y la reciente disminución de entradas de este tipo ha contribuido a la tendencia bajista del dólar.
Los inversores globales no estadounidenses han invertido tradicionalmente en activos estadounidenses con ratios bajas de cobertura de divisas, ya que el dólar tiende a apreciarse en períodos de tensión, proporcionando cierto grado de diversificación a la cartera. Sin embargo, la caída del dólar junto con los activos estadounidenses tras el anuncio de los aranceles de abril de 2025 ha llevado a algunos inversores a replantearse esta hipótesis, y hay indicios de que los inversores están aumentando sus ratios de cobertura de divisas sobre los activos estadounidenses.
A medida que los inversores buscan una mayor diversificación en un contexto de déficits crecientes, los efectos de la valoración comienzan a manifestarse en los mercados de renta fija. Aunque un dólar más débil puede favorecer el crecimiento económico estadounidense a corto plazo, también aumenta el riesgo de inflación importada. Esta dinámica podría limitar la capacidad de la Reserva Federal estadounidense (la «Fed») para flexibilizar su política y contribuir a una mayor volatilidad en el mercado de deuda pública estadounidense.
Los gestores activos de renta fija que son ágiles y se centran en el valor relativo están muy bien posicionados para capitalizar estas circunstancias. Las oportunidades son especialmente atractivas en lo que respecta a la deuda soberana no estadounidense, ya que la apreciación de la divisa podría llevar a otros grandes bancos centrales del mundo, como el Banco Central Europeo, el Banco de Japón o el Banco de Inglaterra, a adoptar políticas más flexibles.
Aunque los mercados de renta variable suelen acaparar la atención, creemos que la renta fija global será cada vez más dinámica.
• Las oportunidades de renta fija global aportan diversificación:
Nuestro equipo de renta fija activa ha apostado por la deuda soberana y el crédito no estadounidenses para aprovechar la dinámica cambiante de los tipos de interés a nivel global. Intentamos capitalizar el valor relativo entre la deuda pública estadounidense y la de los mercados desarrollados, como es el caso de los bunds alemanes.
• Rentabilidad de la prima por plazo:
Con un dólar más débil y unos elevados niveles de deuda en los mercados desarrollados, el aumento de las primas por plazo crea oportunidades importantes para los inversores activos a largo plazo. Una curva de rendimiento más pronunciada permite a los inversores aprovechar el roll-down y obtener ingresos superiores mediante un posicionamiento estratégico en la parte central de la curva.
• Demos crédito al crédito:
Es poco probable que los mercados crediticios se queden atrás. Un dólar más débil podría facilitar las condiciones financieras si los mercados de renta variable estadounidense suben (aproximadamente el 50 % de los beneficios de las empresas estadounidenses proceden de fuera de EE. UU.) y acelerar el crecimiento económico estadounidense, lo que dificultaría una flexibilización rápida por parte de la Fed. Los sectores económicamente sensibles, como la deuda corporativa de grado de inversión y de alto rendimiento, podrían beneficiarse, e históricamente han proporcionado ingresos adicionales en comparación con los valores de deuda pública.
Aunque los titulares sobre el dólar estadounidense pueden generar inquietud en los mercados a corto plazo, creemos que una visión a largo plazo y un enfoque activo sobre el posicionamiento en las curvas de rendimiento, la asignación por sectores y la selección de valores siguen siendo herramientas muy poderosas para impulsar la rentabilidad de las inversiones.
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El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de ellas pueden disminuir o aumentar, y los inversores podrían recuperar menos de lo invertido.
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